Las monedas de los deseos

Posted on Actualizado enn

Lila quería llegar a la luna y no sabía cómo hacerlo. Por eso preguntaba a la gente, pero todos le decían que era escalera a la lunaimposible.

Un día, se encontró con una mujer muy vieja y muy fea que la escuchó. Ella le dijo:

─La única manera de que llegues a la luna es juntando las monedas de las fuentes. Cada moneda será un escalón para llegar allí.

La joven comenzó a viajar, en cada lugar al que iba preguntaba:

─¿Tienen una fuente aquí?

Y de cada lugar se llevaba un cargamento de monedas que acumulaba en un atado y llevaba a su espalda.

Un día se dio cuenta de que, a medida que dejaba cada lugar, el cielo se iba oscureciendo. De todos ellos le llegaban noticias de que la tristeza se apoderaba de su gente.

En uno de esos pueblos por el que iba pasando, se agachó a recoger unas monedas y un chico se le acercó. Él le preguntó:

─¿Por qué te robas nuestros deseos?

─Yo no robo deseos, solo reúno monedas para construir una escalera.

─Esas monedas son los deseos de todos los que vinieron a pedir algo. Si las robas, nadie podrá cumplirlos.

La joven lloró. No sabía lo que había estado haciendo. Pero después de un rato, se detuvo, una idea había cruzado por su mente.

Al día siguiente, volvió donde la vieja y le preguntó:

─¿Por qué querías quitarle los deseos a la gente?

─Porque las viejas feas y malas como yo hacemos eso.

─¿Por qué me usaste a mí para ello?

─Porque las jóvenes bellas y buenas como tú son inocentes, nadie las culpa nunca.

Lila se alejó, pensativa. Siguió caminando y llegó hasta una de las fuentes.

Se preguntó si sería lo mismo una fuente que otra. Se dijo que sí, entonces comenzó a arrojar todas las monedas deseando que los deseos de los demás se cumplieran.

Como no tenía otro deseo que llegar a la luna, y eso ahora parecía imposible, también deseó que la vieja se volviera una dulce anciana que hiciera cosas buenas.

Y se marchó a su casa, donde su familia la esperaba para sembrar la tierra.

Al día siguiente, volvió al pueblo en busca de unas herramientas de labranza. Y cuando pasó cerca de la vieja se encontró con una señora que amasaba pan y lo regalaba a los niños.

─¿Ha visto usted a una vieja que siempre estaba aquí?

─No, niña, me dijeron que se fue a la luna.

─¿Cómo se llega a la luna? ─preguntó nuestra niña entusiasmada.

─Deseando cosas buenas.

Lila se marchó. Esa noche mirando a la enorme y redonda luna se quedó dormida y, en su sueño, una larga escalera de monedas plateadas se fue desplegando delante de ella. Subió cada peldaño y, al llegar, pudo ver a la vieja que la estaba esperando con una hogaza de pan.

─Lo hiciste bien ─dijo la vieja─, ahora ven y ayúdame. Tenemos mucho trabajo.

Y comenzaron a labrar el suelo de la luna para plantar rayitos de sol.

MEG 2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s